La melatonina mejora la calidad de vida de los pacientes oncológicos

La melatonina mejora la calidad de vida de los pacientes oncológicos

La melatonina mejora la calidad de vida de los pacientes oncológicos

La fatiga y los problemas de sueño se encuentran entre las quejas más frecuentes de los pacientes con cáncer. Se ha informado que sus incidencias se encuentran como 90% y 80%, respectivamente (1).

La disrupción circadiana se asocia con síntomas sistémicos más graves como, por ejemplo, peor calidad de vida y una supervivencia general más corta en pacientes con cáncer de mama, colon, pulmón, riñón y ovario (2-5). Un metaanálisis de 13 estudios que examinaron el riesgo de cáncer entre las trabajadoras de turno y la tripulación de cabina de las compañías aéreas, encontró un aumento del 48% en el riesgo relativo de cáncer de mama (6). La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) ha clasificado el trabajo por turnos, que involucra la interrupción circadiana, como probablemente cancerígeno para los humanos. Esta designación se basó principalmente en la evidencia experimental y epidemiológica de la interrupción circadiana y el cáncer de mama y llevó a un panel de expertos a sugerir medidas preventivas (7).

En individuos sanos, los niveles de cortisol tienen un ritmo circadiano: alto en la mañana y bajo en la noche. Las anormalidades en el ritmo diurno de cortisol son comunes en pacientes con cáncer y se han asociado con una peor supervivencia en pacientes con cáncer de mama (8).

El ritmo diurno normal de la secreción de melatonina se altera en pacientes con cáncer, generalmente con una diferencia atenuada entre los valores diurnos y nocturnos (9, 10). Por ejemplo, las mujeres con cáncer de mama con resultado positivo para el receptor de estrógenos (ER) tienen una concentración plasmática nocturna menor de melatonina que las que tienen cáncer de mama con ER negativo (11).

Lissoni ha realizado varios ensayos clínicos pequeños en los que la terapia con melatonina se asoció con una toxicidad reducida de la terapia contra el cáncer, una mejor calidad de vida, mejores tasas de respuesta y una mayor supervivencia (12). Sin embargo, estos estudios clínicos incluyeron un tamaño de muestra pequeño y no documentaron el efecto de la melatonina en el sistema de tiempo circadiano ni a nivel fisiológico ni a nivel molecular.

En un estudio realizado en 2016, por Innominato et al., incluyeron treinta y dos pacientes con cáncer de mama metastásico, que recibieron terapia hormonal sola o en combinación con trastuzumab, tomaron 5 mg de melatonina antes de acostarse durante 2 meses. Antes de comenzar y después de 2 meses de tratamiento con melatonina, se evaluó el sueño y la ritmicidad circadiana mediante actigrafía, patrones diurnos de cortisol sérico y la expresión de los genes del reloj central PER2 y BMAL1 en células mononucleares de sangre periférica. Se completó el cuestionario QLQ-C30 de la Organización Europea para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer para parámetros subjetivos. Los autores de este estudio demostraron por primera vez que la terapia diaria de melatonina a la hora de acostarse se asocia con una reducción en la fragmentación del sueño, aumentos en la duración del sueño, mejoras en la calidad del sueño autoevaluada y una mejora en la calidad de vida global y los dominios sociales y cognitivos pertinentes, así como la reducción en la severidad de la fatiga (13).

En un estudio aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, 95 mujeres posmenopáusicas con antecedentes de cáncer de mama en estadio 0-III que habían completado el tratamiento activo contra el cáncer (incluida la terapia hormonal) fueron asignadas aleatoriamente 1: 1 a 3 mg de melatonina oral (n = 48) o placebo diariamente (n = 47) durante 4 meses. Al inicio del estudio, el 52% de los participantes informaron falta de sueño en el mes anterior a la inscripción. En comparación con los sujetos que recibieron placebo, los sujetos asignados al azar a melatonina experimentaron mejoras significativamente mayores en la calidad subjetiva del sueño según lo medido por el PSQI, incluidos los dominios sobre la calidad del sueño, la disfunción diurna y la puntuación total. Por ejemplo, el cambio medio en la puntuación del PSQI fue de –0,1 en el grupo placebo en comparación con –1,9 en el grupo de melatonina (p <0,001) (14).

La melatonina también redujo significativamente el riesgo de síntomas depresivos en mujeres con cáncer de mama durante un período de tres meses después de la cirugía. Un ensayo aleatorizado y doble ciego, realizado desde julio de 2011 hasta diciembre de 2012 en un departamento de cirugía de mama en Copenhague, Dinamarca arrojó los siguientes resultados; Las mujeres de 30 a 75 años sometidas a cirugía por cáncer de mama y sin signos de depresión en el Cuestionario de depresión mayor (MDI) se incluyeron 1 semana antes de la cirugía y recibieron 6 mg de melatonina oral o placebo durante 3 meses. El riesgo de desarrollar síntomas depresivos fue significativamente menor con la melatonina que con el placebo (3 [11%] de 27 frente a 9 [45%] de 20; riesgo relativo 0.25 [IC 95% 0.077–0.80]), dando un número necesario para tratamiento de 3.0 [IC 95% 1.7–11.0]. No se encontraron diferencias en los efectos secundarios (P = 0,78) (15).

 

En conclusión, la suplementación de melatonina debido a sus propiedades anti-tumorales y anti-estrogénicas, parece que tiene un papel importante en la prevención de la carcinogénesis mamaria y de la progresión tumoral ya instaurada, así como en una mejor respuesta a tratamientos oncológicos sistémicos activos, sin embargo, todavía falta evidencia científica y estudios clínicos en diferentes poblaciones. ¿Qué podemos confirmar a día de hoy? que el tratamiento con melatonina regula los trastornos de sueño y mejora la calidad de vida en pacientes oncológicos.

 

Referencias:

  1. Palesh OG, Roscoe JA, Mustian KM, Roth T, Savard J, Ancoli-Israel S, et al. Prevalence, demographics, and psychological associations of sleep disruption in patients with cancer: University of Rochester Cancer Center-Community Clinical Oncology Program. J Clin Oncol. 2010;28(2):292-8.
  2. Innominato PF, Giacchetti S, Bjarnason GA, Focan C, Garufi C, Coudert B, et al. Prediction of overall survival through circadian rest-activity monitoring during chemotherapy for metastatic colorectal cancer. International journal of cancer. 2012;131(11):2684-92.
  3. Cohen L, Cole SW, Sood AK, Prinsloo S, Kirschbaum C, Arevalo JM, et al. Depressive symptoms and cortisol rhythmicity predict survival in patients with renal cell carcinoma: role of inflammatory signaling. PloS one. 2012;7(8):e42324.
  4. Schrepf A, Thaker PH, Goodheart MJ, Bender D, Slavich GM, Dahmoush L, et al. Diurnal cortisol and survival in epithelial ovarian cancer. Psychoneuroendocrinology. 2015;53:256-67.
  5. Innominato PF, Roche VP, Palesh OG, Ulusakarya A, Spiegel D, Levi FA. The circadian timing system in clinical oncology. Annals of medicine. 2014;46(4):191-207.
  6. Megdal SP, Kroenke CH, Laden F, Pukkala E, Schernhammer ES. Night work and breast cancer risk: a systematic review and meta-analysis. European journal of cancer (Oxford, England : 1990). 2005;41(13):2023-32.
  7. Bonde JP, Hansen J, Kolstad HA, Mikkelsen S, Olsen JH, Blask DE, et al. Work at night and breast cancer–report on evidence-based options for preventive actions. Scandinavian journal of work, environment & health. 2012;38(4):380-90.
  8. Sephton SE, Sapolsky RM, Kraemer HC, Spiegel D. Diurnal cortisol rhythm as a predictor of breast cancer survival. Journal of the National Cancer Institute. 2000;92(12):994-1000.
  9. Mazzoccoli G, Carughi S, De Cata A, La Viola M, Vendemiale G. Melatonin and cortisol serum levels in lung cancer patients at different stages of disease. Medical science monitor : international medical journal of experimental and clinical research. 2005;11(6):Cr284-8.
  10. Parker KP, Bliwise DL, Ribeiro M, Jain SR, Vena CI, Kohles-Baker MK, et al. Sleep/Wake patterns of individuals with advanced cancer measured by ambulatory polysomnography. J Clin Oncol. 2008;26(15):2464-72.
  11. Sanchez-Barcelo EJ, Cos S, Fernandez R, Mediavilla MD. Melatonin and mammary cancer: a short review. Endocrine-related cancer. 2003;10(2):153-9.
  12. Lissoni P, Barni S, Mandala M, Ardizzoia A, Paolorossi F, Vaghi M, et al. Decreased toxicity and increased efficacy of cancer chemotherapy using the pineal hormone melatonin in metastatic solid tumour patients with poor clinical status. European journal of cancer (Oxford, England : 1990). 1999;35(12):1688-92.
  13. Innominato PF, Lim AS, Palesh O, Clemons M, Trudeau M, Eisen A, et al. The effect of melatonin on sleep and quality of life in patients with advanced breast cancer. Supportive care in cancer : official journal of the Multinational Association of Supportive Care in Cancer. 2016;24(3):1097-105.
  14. Chen WY, Giobbie-Hurder A, Gantman K, Savoie J, Scheib R, Parker LM, et al. A randomized, placebo-controlled trial of melatonin on breast cancer survivors: impact on sleep, mood, and hot flashes. Breast cancer research and treatment. 2014;145(2):381-8.
  15. Hansen MV, Andersen LT, Madsen MT, Hageman I, Rasmussen LS, Bokmand S, et al. Effect of melatonin on depressive symptoms and anxiety in patients undergoing breast cancer surgery: a randomized, double-blind, placebo-controlled trial. Breast cancer research and treatment. 2014;145(3):683-95.

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