«El sueño durante la infancia». En directo con el experto pediatra Dr. Gonzalo Pin Arboledas.

Comenzamos nuestro ciclo de directos donde trataremos los temas más importantes relacionados con el sueño acompañados por los mejores profesionales y expertos en sueño de España.

 

En el 1º Directo del día 24 de octubre de 2022 hemos tenido el honor y el placer de invitar al experto Dr. Gonzalo Pin Arboledas (Director de la Unidad del Sueño y Coordinador del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud de Valencia. Coordinador del Grupo de Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría (AEP). En el encuentro hemos hablado de : «El Sueño durante la Infancia». A continuación un extracto de los principales puntos y recomendaciones que nos ha dejado el Dr. Pin. durante el la entrevista.

 

1.El sueño en el 1º año de vida: El proceso de adaptación.

 

  • El sueño del bebe empieza en la gestación (último trimestre del embarazo). Es importante que nuestros horarios de alimentación, paseos, y descanso sean regulares para que a través de la placenta se transmita al sistema central del feto la información del ritmo vital de la madre

  • Desde el nacimiento hasta el final del 2º año de vida, la mama, el papa, y el recién nacido forman lo que los científicos llaman un complejo adaptativo: el ritmo del bebe influye en los padres y viceversa de tal manera de que tenemos que modificar y adaptar nuestro ritmo al ritmo de este binomio.

  • Debemos aprovechar las primeras 4-6 semanas de vida para «conocer» nuestro bebe y su ritmo/frecuencia de sueño/alimentación, adaptándonos a él.
  • Durante los primeros 5-6 meses los bebes tienen un ritmo llamado ultradiano en base al cual aprox. cada 3 horas día y noche necesitaran:

    • Tener actividad.

    • Alimentación.

    • Afectividad.

    • Contacto.

  • En este periodo se recomienda a los padres que aprovechen las horas de sueño del bebe para descansar..
  • A partir del 5º-6º mes veremos que el periodo de sueño del 1º tramo de la noche del bebe empieza a alargarse progresivamente (el bebe empieza a dormir más de 3 horas) hasta que, al final del 1º semestre, empieza a establecerse el ritmo circadiano mas parecido al ritmo de sueño-vigilia.

  • Teniendo en cuenta que habrá niños que al principio puede que sean más o menos demandantes, más trasnochadores o más madrugadores, más o menos activos en la cuna, a partir de los 6 meses un bebe duerme bien si se cumplen estas condiciones:

    1. Tiene un periodo de sueño continuado de aproximadamente 4-5 horas en el 1º tramo de la noche (Por ejemplo, Se despertaran a las 00:00 si se acuestan a las 20:00).

    2. Tarda aproximadamente 30 minutos en dormirse.

  • Un aspecto importante del cuidado del sueño del bebe es realizar, si es posible, una crianza respetuosa del desarrollo del bebe y de sus ritmos sin olvidar las necesidades y ritmos de los padres. De esta manera el niño absorberá la tranquilidad y la armonía de toda la familia a través de su cerebro afectivo.

 

2. La importancia de la luz y de la higiene 24h del sueño en la calidad del sueño del niño.

 

  • Hoy en día se sabe que la calidad del sueño del bebe el primer año de vida depende mucho más de la calidad del ambiente que hay en la casa que de la genética. Para que el niño desarrolle un buen ritmo de sueño desde el principio es importante marcarle claramente el contraste entre el día (luz, actividad, paseos con luz natural) y la noche (oscuridad, relax, y descanso).
  • El contraste día/noche se reforzará aún más a partir de los 5-6 meses cuando el bebe ya sostenga bien la cabeza y se introduzca la alimentación complementaria:

    • En este momento pasaremos de manera progresiva y no brusca de una alimentación «a demanda» a una alimentación con más regularidad en los horarios (crononutrición).

    • Es importante decir que la lactancia materna favorece el sueño del bebe ya que la leche materna tiene la gran ventaja de aumentar la producción de melatonina por la noche enviando al bebe el mensaje de que es hora de dormir. «Hoy en día sabemos que aquellos niños que son alimentados con el pecho tienen una adaptación más fácil, rápida, y precoz a los ritmos circadianos».

  • La influencia de la luz en el sueño es muy alta. La luz es la que le dice a nuestro reloj biológico en que momento del día estamos.

  • Para el sueño del bebe no solo influye la cantidad de luz recibida en la noche si no también la luz recibida durante el día. El tipo de luz diurna + la luz del dormitorio es la que le va a facilitar el sueño.

  • En este punto es importante tratar de respetar la misma intensidad de luz que ha recibido el ser humano durante cientos de miles de años en las distintas fases del día:

    • Luz del amanecer: amarilla-naranja.

    • Luz del mediodía: blanca, azul, y potente.

    • Luz del atardecer: vuelve a ser anaranjada como la luz de las fogatas que nos iluminaban antes de la llegada de luz artificial.

  • En los dormitorios de los niños es recomendable:

    • Usar luz cálida/anaranjada por la noche.

    • Evitar la exposición a la luz proveniente de aparatos tecnológicos.

  • Cuando el niño ya es mayor es recomendable que desayune en un sitio con mucha luz y posiblemente con alimentos ricos en triptófano.

  • Si es posible, ir al colegio andando para que haya más actividad física durante el día que por la noche.

 

3. El sueño de 1 a 3 años. Pre-rutina del sueño. ¿Cuándo acudir al pediatra?

 

  • El termómetro que nos dice si nuestro hijo ha dormido bien, no es lo que ocurre por la noche, si no lo que ocurre por el día. Debemos presuponer que nuestro niño ha dormido bien si al despertarse: 

    • Está contento.

    • Está activo.

    • Tiene ganas de desayunar.

    • No está irascible.

    • Se porta bien en el cole.

    • No se duerme en horarios que no toca.

  • Recordar que para valorar la calidad del sueño del niño tenemos que considerar 3 aspectos importantes: cuanto duerme , como duerme, y cuando duerme. Aunque se duerma la cantidad de horas necesarias, es importante el cuando se duermen ya que si no hay regularidad en el sueño estamos desorganizando su reloj biológico y el resultado es un sueño de mala calidad.

  • «No debemos obsesionarnos con el cuanto si no con el cuando». Respetaremos la higiene del sueño durante las 24 horas del día incluyendo:

    • La exposición a la luz.

    • Las horas de alimentación.

    • La actividad física.

    • La afectividad a la última hora de la tarde mediante historias y cuentos.

  • Respecto al último punto del apartado anterior, recordar que por varios estudios, ahora sabemos que los seres humanos de la época paleolítica, cuando se reunían al mediodía, hablaban de cosas practicas (caza, comida, etc.) mientras cuando se reunían alrededor del fuego hablaban de historias afectivas, de héroes, recuerdos de seres que ya no están, con calma y tranquilidad.

  • Así tendría que ser la pre-rutina del sueño que empieza 1 hora antes de irse a dormir y consiste en:

    • Relajar al niño ayudándolo a desactivarse.

    • Apagar las televisiones y las pantallas.

    • Contar historias y cuentos para prepararse al sueño.

    • Desarrollar la comunicación afectiva. Lo mismo tendríamos que hacer durante la cena todos juntos y sin televisión.

  • Durante ciento de miles de años, el ser humano ha vivido el 1º y el 2º sueño. Se acostaba pronto y al rededor de las 3 a.m. se despertaba, volvía a cenar, hablar, y después regresaba a la cama. Si nos fijamos, los niños de 1 a 3 años se despiertan a las 3 a.m. de la mañana, como si tuviéramos un reloj en nuestro ADN que nos recuerda lo que hizo el ser humano.

  • Es normal que en esta etapa de la vida, el niño tenga 1 o 2 despertares nocturnos y no es necesario preocuparse ni medicalizar esta situación. El objetivo es que el niño esté bien el día siguiente sin obsesionarse con la cantidad de horas dormidas si no con su calidad.

  • Tenemos que consultar al pediatra si el sueño del niño cumple con estas características:

    1. Le cuesta más de 40 minutos iniciar el sueño.

    2. Tiene despertares o eventos nocturnos que en su conjunto duran más de 60 minutos.  

    3. Le cuesta mucho levantarse al día siguiente.

    4. Tiene 5 años y necesita dormir la siesta de manera continuada.

    5. Presenta un exceso de movimiento durante la noche que hace que al día siguiente se levante cansado.

    6. Es un niño roncador de manera habitual más de 3 noches por semana durante más de 3 meses cuando no está constipado y el ronqueo hace que incluso el niño pare de respirar.

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